TALLERES, COMPRENSION DE LECTURA GRADO 6°
DOCENTE: YEIMAR ANDRES DIAZ MORENO
Marca la respuesta correcta de acuerdo con el siguiente texto.
Después de 20 años
El policía efectuaba su ronda por la avenida con un aspecto imponente. Esa imponencia no era exhibicionismo, sino lo habitual en él, pues los espectadores escaseaban. Aunque apenas eran las 10 de la noche, las heladas ráfagas de viento, con regusto a lluvia, habían despoblado las calles, o poco menos. El agente probaba puertas al pasar, haciendo girar su porra con movimientos artísticos e intrincados; de vez en vez se volvía para recorrer el distrito con una mirada alerta. Con su silueta robusta y su leve contoneo, representaba dignamente a los guardianes de la paz. El vecindario era de los que se ponen en movimiento a hora temprana. Aquí y allá se veían las luces de alguna cigarrería o de un bar
abierto durante toda la noche, pero la mayoría de las puertas correspondían a locales comerciales que llevaban unas cuantas horas cerrados.
Hacia la mitad de cierta cuadra, el policía aminoró súbitamente el paso. En el portal de una ferretería oscura había un hombre, apoyado contra la pared y con un cigarro sin encender en la boca. Al acercarse él, el hombre se apresuró a
decirle, tranquilizador:
–No hay problema, agente. Estoy esperando a un amigo, nada más. Se trata de una cita convenida hace 20 años. A usted le parecerá extraño, ¿no? Bueno, se lo voy a explicar, para hacerle ver que no hay nada malo en esto. Hace más o menos
ese tiempo, en este lugar había un restaurante, el Big Joe Brady.–Sí, lo derribaron hace cinco años –dijo el policía.
El hombre del portal encendió un fósforo y lo acercó a su cigarro. La llama reveló un rostro pálido, de mandíbula cuadrada y ojos perspicaces, con una pequeña cicatriz blanca junto a la ceja derecha. El alfiler de corbata era un gran diamante, engarzado de un modo extraño.
–Esta noche se cumplen 20 años del día en que cené aquí, en el Big Joe Brady, con Jimmy Wells, mi mejor amigo, la persona más buena del mundo. Él y yo nos criamos aquí, en Nueva York, como si fuéramos hermanos. Él tenía 20 años y yo, 18. A la mañana siguiente me iba al Oeste para hacer fortuna. A Jimmy no se lo podía arrancar de Nueva York; para él no había otro lugar en la tierra. Bueno, esa noche quedamos de acuerdo en encontrarnos nuevamente aquí, a 20 años exactos de esa fecha y esa hora, cualquiera fuese nuestra condición y la distancia a recorrer para llegar. Suponíamos que, después de 20 años, cada uno tendría ya la vida hecha y la fortuna conseguida.
–Parece muy interesante –dijo el agente–. Pero se me ocurre que es mucho tiempo entre una cita y otra. ¿No ha sabido nada de su amigo desde que se fue?23
–Bueno, sí. Nos escribimos por un tiempo –respondió el otro–. Pero al cabo de un año o dos nos perdimos la pista. Usted sabe, el Oeste es muy grande y yo vivía mudándome de un lado a otro. Pero estoy seguro de que Jimmy, si está
con vida, vendrá a la cita; siempre fue el tipo más recto y digno de confi anza del mundo, y no se va a olvidar. Ya viajé mil quinientos kilómetros para venir a este sitio, pero habrá valido la pena si él aparece. El hombre sacó un hermoso reloj, con pequeños diamantes incrustados en las
tapas. –Faltan tres minutos –anunció–. Cuando nos separamos, a la puerta del restaurante,
eran las 10 en punto.
–A usted le fue bastante bien en el Oeste, ¿no? –preguntó el policía. –¡A no dudarlo! Espero que Jimmy haya tenido la mitad de mi suerte. Bueno,
muy inteligente no era; trabajador sí, y muy buen tipo. Yo he tenido que vérmelas con gente muy avispada para llenarme el bolsillo. Aquí, en Nueva York, la gente se estanca. Hay que ir al Oeste para ponerse en forma. El policía balanceó la porra y dio un paso o dos.
–Tengo que seguir la ronda –dijo–. Espero que su amigo no le falle. ¿No piensa darle unos minutos de tolerancia? –¡Por supuesto! –afi rmó el otro–. Le daré cuanto menos media hora. Por entonces
Jimmy tendrá que estar aquí, si está con vida. Hasta luego, agente. –Buenas noches, señor –saludó el policía. Y prosiguió su ronda, probando los picaportes al pasar.
Había empezado a caer una llovizna helada; las ráfagas inciertas se transformaron en un viento constante. Los pocos peatones se apresuraban, incómodos y silenciosos, con los cuellos vueltos hacia arriba y las manos en los bolsillos. Y en
la puerta de la ferretería, el hombre que había viajado mil quinientos kilómetros para cumplir con una cita, insegura hasta lo absurdo, con su amigo de la juventud, fumaba su cigarro y seguía esperando.
Esperó unos 20 minutos. Al cabo, un hombre alto, de sobretodo largo y cuello subido hasta las orejas, cruzó apresuradamente desde la vereda opuesta para acercarse al hombre que esperaba.
–¿Eres tú, Bob? –preguntó, vacilando.
–¿Jimmy Wells? –gritó el hombre de la puerta.
–¡Bendito sea Dios! –exclamó el recién llegado, aferrando al otro por los dos brazos–. ¡Claro que eres Bob, qué duda cabe! Estaba seguro de encontrarte aquí, si vivías. Bueno, bueno, bueno... Veinte años es mucho tiempo. El viejo restaurante ya no existe, Bob; ojalá no lo hubieran derribado, así habríamos podido cenar otra vez aquí. Y dime, viejo, ¿cómo te ha tratado el Oeste? –Fantásticamente. Me dio todo lo que le pedí. Pero has cambiado muchísimo, Jimmy. Te hacía cinco o seis centímetros más bajo.
–Bueno, crecí un poco después de los 20 años.
–¿Te va bien en Nueva York, Jimmy?
–Más o menos. Tengo un puesto en uno de los departamentos de la Municipalidad.
Vamos, Bob; iremos a un sitio que conozco para charlar largo y tendido sobre los viejos tiempos.
Los dos echaron a andar por la calle, del brazo. El hombre del Oeste, aumentado su egotismo por el éxito, empezó a esbozar un relato de su carrera. El otro, inmerso en su sobretodo, escuchaba con interés. Cuando llegaron a la esquina, donde las luces eléctricas de una farmacia iluminaban la calle, cada uno de ellos se volvió para mirar la cara de su compañero. El hombre del Oeste se detuvo bruscamente, apartando el brazo.
–Usted no es Jimmy Wells –masculló–. Veinte años son mucho tiempo, pero no tanto como para que a uno le cambie la nariz de recta a respingada.
–A veces es bastante para transformar a un hombre bueno en malo –dijo el desconocido–. Estás arrestado desde hace diez minutos, Bob, alias “Sedoso”. A los de Chicago se les ocurrió que podías andar por aquí y enviaron un cable diciendo que querían charlar contigo. No te vas a resistir, ¿verdad? Así me gusta. Ahora bien, antes de llevarte a la comisaría te daré esta nota que me entregaron para ti. La puedes leer aquí, en la vidriera. Es del agente Wells. El hombre del Oeste desplegó el pedacito de papel que acababa de recibir. Cuando empezó a leer su mano estaba serena, pero al terminar le temblaba un poquito. La nota era bastante breve.
“Bob: Llegué a nuestra cita a la hora justa. Cuando encendiste el fósforo te reconocí como el hombre que buscaban en Chicago. Como no pude hacerlo
personalmente, fui en busca de un agente de civil para que se hiciera cargo.
Jimmy”.O. Henry. 1000 cuentos que usted debe leer antes de morir.
1. Una de las principales características físicas del policía, descritas en el texto, es la siguiente:
A. delgado.
B. pálido.
C. robusto.
D. cojo.
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2. El hombre que es esperado en el portal del restaurante se llama:
A. Big Joe Brady.
B. Bob el ‘Sedoso’.
C. Jimmy Wells.
D. O. Henry.
3. Un rasgo físico distintivo en el rostro de Bob el ‘Sedoso’ es
A. una pequeña cicatriz junto a la ceja derecha.
B. una gran cicatriz junto a la mejilla derecha
C. una pequeña cicatriz junto a la ceja izquierda.
D. una gran cicatriz junto a la mejilla izquierda.
4. El aspecto determinante para que Bob el ‘Sedoso’ sepa que la persona con la que está hablando no
es Jimmy Wells es
A. la forma de caminar.
B. la forma de la nariz.
C. el color de su piel.
D. la estatura.
5. Según los datos proporcionados por el narrador, en el momento en que se vuelven a encontrar, la
edad de Bob y Jimmy es, respectivamente:
A. 18 y 20 años.
B. 20 y 18 años.
C. 38 y 40 años.
D. 40 y 38 años.
6. Según lo narrado en la historia, el tiempo transcurrido entre la llegada de Jimmy Wells a la cita y el arresto del hombre del Oeste es de
A. diez minutos.
B. veinte minutos.
C. treinta minutos.
D. cuarenta minutos.
7. Según el cuento, el personaje denominado “el hombre del Oeste” es
A. Big Joe Brady.
B. Bob el ‘Sedoso’.
C. Jimmy Wells.
D. O. Henry.
8. De acuerdo con lo mencionado en el texto, “el hombre del Oeste”
A. estaba dirigiéndose al oeste.
B. había llegado a Chicago desde Nueva York.
C. no tenía un lugar de destino.
D. había llegado a Nueva York desde Chicago.
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9. El hecho defi nitivo que le permitió al agente Wells identifi car positivamente a Bob el ‘Sedoso’ fue
A. haber estado vestido con un sobretodo.
B. haber hablado con un policía.
C. haberse ocultado en el portal del restaurante.
D. haber prendido un fósforo.
10. La distancia que el “hombre del Oeste” recorrió para cumplir su cita fue de
A. 1000 kilómetros.
B. 1500 kilómetros.
C. 2000 kilómetros.
D. 2500 kilómetros.
11. El “hombre del Oeste” luce un reloj y un alfi ler de corbata con
A. esmeraldas.
B. zafi ros.
C. diamantes.
D. rubíes.
12. Según lo dicho por el agente de policía, el restaurante mencionado en el cuento había sido
A. construido hace dieciocho años.
B. derribado hace cinco años.
C. inaugurado hace veinte años.
D. derribado hace diez años.
13. Las expresiones “trabajador sí, y muy buen tipo” y “el tipo más recto y digno de confi anza del
mundo” son opiniones dichas por
A. O. Henry.
B. Jimmy Wells.
C. Big Joe Brady.
D. Bob el ‘Sedoso’.
14. Hacia el fi nal del cuento, entendemos que “el hombre del Oeste” fue capturado por:
A. un agente de policía que hace una ronda nocturna.
B. un policía de civil que se hace pasar por Jimmy Wells.
C. un agente de policía muy desconfiado.
D. un policía de civil que se hace pasar por Joe Brady.
15. Cuando “el hombre del Oeste” interpela a su supuesto amigo, diciéndole que le parece mucho
más alto, éste le responde que
A. las apariencias engañan.
B. anduvo por muchos lugares.
C. creció después de los veinte años.
D. los tiempos cambian y los hombres también.
Manifestaciones de los
genes humanos
Los avances tecnológicos en el campo de la genética, inevitablemente, están destinados a modificar la cultura de los pueblos. De hecho, ya impuso una interrogante hasta ahora con respuestas confusas y polémicas: ¿moral y éticamente, cuál es el límite de la manipulación de genes humanos? Sí, los avances científicos en ese campo permiten atacar con éxito enfermedades hoy letales e incurables. Sin embargo, esta opción real muestra otro rostro. La manipulación genética puede llevar a prácticas y resultados perversos, sobre todo si se imponen criterios ruines y mercantiles.
Tomado del periódico Excelsior de México
1. El escrito que acabas de leer es
A. una entrevista, porque su estructura presenta un diálogo entre un entrevistador y un entrevistado.
B. un artículo periodístico, porque expresa un punto de vista en relación con un hecho de actualidad.
C. un editorial, porque expresa el punto de vista de un periódico orientando al lector.
D. una noticia, porque informa unos sucesos de actualidad de manera clara, ordenada y objetiva.
2. En la lectura se evidencian dos hechos que se oponen; ellos podrían ser:
A. los avances tecnológicos permiten curar enfermedades letales y a la vez estos avances pueden llevar a hacer prácticas perversas, ruines y mercantiles.
B. los avances tecnológicos en genética modifi can la cultura y a la vez la mejoran.
C. los avances genéticos ayudan a mejorar las polémicas al rededor de la manipulación, pero a la vez la cultura se opone a la manipulación.
D. el avance tecnológico no tiene límite, pero lo moral y lo ético sí.
3. El la lectura dice lo siguiente: “Los avances científicos en ese campo permiten atacar con éxito enfermedades hoy letales”. Las palabras subrayadas se refieren a
A. la ética y la moral.
B. a la manipulación mercantil.
C. a la manipulación de genes.
D. a la modificación de la cultura.
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4. Al leer lo siguiente: “Sin embargo, esta opción real muestra otro rostro”, podemos concluir que,
las palabras subrayadas se refieren a:
A. el éxito de los avances tecnológicos para curar enfermedades.
B. los resultados perversos y ruines al manipular los genes.
C. los criterios mercantiles de los que manipulan los genes.
D. los avances científicos para curar enfermedades.
5. En la lectura, el autor usa las palabras: “Sin embargo”. Este conector textual, tiene una función en la lectura y es la siguiente:
A. indica una consecuencia de los que se venía diciendo.
B. indica un resumen de lo que se venía diciendo.
C. indica una oposición en relación con lo que se venía diciendo.
D. indica un espacio en relación con lo que se venía explicando.
6. En la frase: “Sí, los avances científicos en ese campo...”, la palabra Sí, dentro del contexto, nos
indica
A. una duda, porque lo que enuncia no es seguro que vaya a ocurrir.
B. una afirmación, porque lo que enuncia es seguro que va a suceder.
C. una condición, porque lo que va a ocurrir no sucederá, antes no se hace otra cosa primero.
D. una finalidad, porque los eventos que ocurren tienen un objetivo.
7. Al terminar de leer el texto podemos afirmar que el autor nos da
A. ideas imparciales de los hechos.
B. una opinión sobre lo que allí explica, pero sobre todo el final.
C. se limita a exponer unos hechos sin asumir una posición.
D. una opinión incoherente sobre la manipulación.
8. Según la lectura podemos deducir que los cambios a los que se refiere el autor en relación con la cultura pueden ser
A. cambios ruines y mercantiles.
B. cambios genéticos.
C. cambios éticos y morales.
D. cambios y avances científicos.
9. Según la lectura, podemos deducir que el autor de este texto
A. quiere influir en el lector con sus ideas.
B. la preocupa sólo la exposición de los hechos.
C. quiere que el lector no esté de acuerdo con lo que él propone.
D. no quiere influir en el lector con sus ideas.
10. En la lectura dice lo siguiente: “Los avances tecnológicos en el campo de la genética, inevitablemente, están destinados a modificar la cultura de los pueblos”. Esto quiere decir que
A. va a ser fácil un cambio rápido de la cultura, para entender las transformaciones genéticas que se produzcan hacia el futuro.
B. los cambios genéticos van mucho más rápidos que los cambios culturales. Sin embargo, inevitablemente la cultura cambiará para adaptarse.
C. los cambios genéticos transformarán la cultura porque el ser humano puede adaptarse a cualquier situación.
D. los cambios culturales son muy difíciles, porque los seres humanos no somos dados al cambio fácilmente, así la genética proponga cambios radicales que le convengan a la humanidad.
11. Según la lectura, podemos deducir que el autor del texto
A. propone una alternativa de solución relacionada con los posibles abusos de los que manipulan la genética.
B. no propone ninguna alternativa de solución, tan solo da una opinión, sobre los posibles abusos de
los mercaderes o comerciantes.
C. critica los posibles abusos de los mercaderes de la genética y, propone, vigilancia de las autoridades frente a los posibles abusos.
D. invita a reflexionar sobre como favorecería a la humanidad los cambios genéticos para ayudar a eliminar enfermedades graves.
12. De los siguientes comentarios, cuál guarda más relación con la lectura:
A. El abuso de la genética puede traer como consecuencia, malformaciones en futuros seres humanos, lo mejor sería no continuar con investigaciones en el campo genético.
B. Los cambios en la cultura por la influencia genética, pueden traer como consecuencias, la insensibilidad humana, lo mejor sería unir a los países que se dedican a estos estudios, para deliberar que es lo que más conviene para la humanidad.
C. El abuso de los comerciantes en el campo genético, puede traer como consecuencia la destrucción de la humanidad por envenenamiento, lo mejor sería crear leyes jurídicas que controlen el desarrollo de la genética.
D. Los cambios pueden traer como consecuencias, situaciones positivas en el campo de la medicina, lo mejor sería seguir investigando.
13. Otro título adecuado para el texto sería:
A. Ventajas y desventajas de la manipulación genética.
B. La manipulación genética y la cultura.
C. Genes y cultura.
D. Hombre y genética.